A 20 años del cambio en el sistema de pensiones, proponen “Nueva generación de reformas”.

A 20 años del cambio en el sistema de pensiones, proponen “Nueva generación de reformas”.

En 1997, bajo el argumento de que el sistema de pensiones no era sostenible, se migró de un esquema solidario a uno de cuentas individuales. Los trabajadores bajo el nuevo régimen recibirán una pensión equivalente a apenas una cuarta parte de lo que percibían en activo. Los primeros trabajadores en este nuevo esquema completarán en 2021 los años de cotización requeridos, pero 6 millones de ellos tendrán que seguir trabajando hasta los 67 o 70 años por no alcanzar el número de semanas cotizadas que estipula la ley actual.

De sistema solidario a sistema de cuentas individuales.

En diciembre de 1995, durante el sexenio de Ernesto Zedillo, se aprobó una reforma a la ley del IMSS, la cual entró en vigor en julio de 1997. Mediante esta se modificó el régimen de pensiones de los trabajadores del apartado B (sector privado), pasando de un sistema de beneficio definido a uno de aportación definida, en 2007 se dio el mismo cambio para los trabajadores del apartado A (sector público).

Los esquemas de beneficio definido son regímenes solidarios, mediante los cuales los trabajadores en activo aportan una parte de la riqueza generada con su trabajo para la manutención de quienes han llegado a la edad de retiro, y que por lo tanto, durante toda su vida laboral estuvieron contribuyendo a dicho sistema. Por el contrario, los esquemas de aportación definida se basan en cuentas individuales, fijándose un monto de aportación a estas (en el caso de México 6.5% del salario base), para que el trabajador, al llegar a su edad de retiro disponga de la cantidad acumulada en dicha cuenta.

Chile fue el primer país en América latina que adoptó un sistema de contribución definida, este cambio se dio en 1981 durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, a partir de entonces, el Banco Mundial (BM) organizó numerosos foros internacionales, promoviendo la idea de que los sistemas de beneficio definido resultarían inviables en pocos años y que era urgente migrar a esquemas como el implementado en Chile. Los argumentos del BM se centraban en que la expectativa de vida iba en aumento mientras la tasa de natalidad decrecía y que por lo tanto pronto no habría suficientes trabajadores en activo para sostener a los pensionados. Durante la década de los 90s varios países de américa latina atendieron las “recomendaciones” del BM (siempre bajo presiones económicas) y modificaron sus sistemas de pensiones.

chile1

En México hasta antes de la reforma del 95, todo trabajador que tuviera acceso a la seguridad social y que contara con al menos 500 semanas cotizadas tenía derecho a recibir una pensión equivalente al salario promedio de sus últimos 5 años laborados (actualizable conforme a los aumentos del salario mínimo). Con el nuevo régimen, los trabajadores que comenzamos a laborar después de julio de 1997 sólo podremos acceder a la cantidad acumulada en nuestras cuentas individuales (requiriéndose un mínimo de 1250 semanas), lo cual equivaldrá, en el mejor de los casos, a tan sólo una cuarta parte del salario que percibíamos en activo.

Miles de personas ya están sufriendo las consecuencias de la  migración a un régimen de contribución definida, en Chile son comunes las protestas masivas exigiendo volver a un sistema solidario, pues 80% de los pensionados reciben menos de un salario mínimo. En México en 2021 se darán las primeras jubilaciones bajo el nuevo régimen, sin embargo, se prevé que más de 6 millones de trabajadores no alcanzarán las 1250 semanas cotizadas requeridas para acceder a una pensión (debido principalmente a la falta de puestos de trabajo que los obliga a pasar por periodos de desempleo o trabajo informal).

Untitled

Nuevas reformas al sistema pensionario.

Por si la situación no fuera ya catastrófica para el pueblo mexicano, el BM y otros organismos internacionales como el FMI y la OCDE continuan presionando para que se aumente la edad de jubilación y se migre al sistemas de cuenta individual también a quienes comenzaron a laborar antes de 1997.

Hace unos días el jefe de pensiones de la secretaria de Hacienda dijo que era necesaria una “nueva generación” de reformas que incluiría aumentar las aportaciones de los trabajadores, incrementar aún más la edad de retiro, tomar el monto de la subcuenta de vivienda e implementar sistemas de hipoteca para que los pensionados vendan su casa a alguna institución financiera y el pago de la misma se les deposite en mensualidades a manera de pensión.

3

Discurso de la pirámide invertida y arrebato de riqueza.

Es evidente que la motivación de las modificaciones a los esquemas de jubilación, no ha sido asegurar una pensión digna para los trabajadores, sino garantizar las ganancias de los grandes capitales. Las empresas financieras han sido las principales beneficiarias del actual sistema; En México, solo durante 2016, por cobro de comisiones a los trabajadores, las AFORES recaudaron 28 mil millones de pesos, a eso hay que sumar las ganancias obtenidas por  los préstamos que realizan a entes públicos y privados. El monto total de la riqueza administrada por las AFORES es cercano al 15% del PIB, de esta cantidad, la mitad se destina a financiar obra pública mediante préstamos, cuyos intereses pagamos los trabajadores por vía de los impuestos, es decir, pagamos a un acreedor que nos presta nuestros propios recursos y sobre ellos nos cobra intereses.  Otra constante en las AFORES son las llamadas minusvalías, es decir, perdidas en las inversiones realizadas por estas empresas, cuyos montos toman de nuestras cuentas individuales, por ejemplo, en noviembre de 2016, por concepto de minusvalía, se nos arrebató 52,780 millones de pesos.

fondopensiones

Durante más de tres décadas la élite económica ha repetido un discurso mediante el cual pretende convencernos de que la crisis de los sistemas pensionarios tiene por origen la composición de la población (cada vez menos jóvenes y más ancianos) y partiendo de ese falso diagnóstico, se nos ofrece un tratamiento que en vez de curar la enfermedad la agrava. Para hacer un diagnóstico correcto es necesario mirar la profunda desigualdad económica; somos los trabajadores quienes producimos toda la riqueza de este país y son unos cuantos quienes se apropian de ella, el problema no es la falta de capacidad de las actuales generaciones para sostener a quienes ya entregaron durante años su fuerza de trabajo, el problema es que se nos arrebata casi todo y se nos quiere quitar cada vez más. Se nos mira como simples piezas de una enorme maquinaria, y como piezas pretenden desecharnos después de habernos desgastado en la labor para sustituirnos por una nueva pieza que después será reemplazada por otra. Este, y muchos otros problemas que padecemos, tienen su origen en la implementación de políticas contrarias a nuestros intereses de clase trabajadora, por lo tanto, revirtiendo dichas políticas es posible asegurarnos mejores condiciones de vida.

La solución no vendrá de quienes nos tienen en una miseria cada vez mayor la solución tendrá que provenir de nosotros, de nuestra organización, de nuestra lucha.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s